Tienen razón. Igual me parece que San Martín tendría que haber pensado un poco más, y mandarse con el caballo a la Rosada ahí tendría muchas piñas para repartir.
Por otra parte, tengo que reconocer que cuando pienso que hay gente que dió la vida por este país, no pienso precisamente en San Martín, sino más bien en todos los laburantes, activistas, estudiantes o desocupados que luchando sufrieron la represión, la censura, la dictadura, el olvido o el hambre.
La figura del "libertador", como todo ícono de la patria, es una construcción que pretende unificar aquello que solo puede estar dividido y fragmentado en una estructura de poder, de injusticia y de infamia. Así lo veo y es por eso que no soy amigo de los símbolos patrios.
Estaría bueno que todos voten con responsabilidad, tanto como estaría bueno que los que gobiernan o se postulan lo hagan también con responsabilidad, aunque mi escepticismo me dice que para que éstos últimos puedan lograrlo deberían primero dejar de gobernar o de postularse.


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